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El Conflicto

04.01.20 | Spanish Translation | by Elder Steven Rogers

El Conflicto

    Discipulado: Lección 2 - El conflicto

    "Síganme, y los haré pescadores de hombres", les dijo Jesús a Pedro y Andrés. Ambos hermanos levantaron la vista, y enseguida dejaron sus redes donde estaban y los siguieron. El llamado al discipulado siempre invocará una respuesta que exprese la voluntad o la renuencia de una persona a seguir. ¿Qué puede hacer que una persona se aferre a sus redes proverbiales y permanezca a la orilla? En un mundo en el que las personas siempre están conectadas y dependen de lo que puede proporcionar, ¿la decisión de seguir a Cristo puede causar conflictos? A decir verdad, se supone que causa conflicto.

    La primera característica de un discípulo es la obediencia decidida a marchar detrás de la bandera de Guidon que lidera el camino. La bandera de Guidon es una bandera militar que identifica la unidad, entre otros. Es una fuente de motivación, lealtad, camaradería y fidelidad. Jesús, la encarnación de Jehová-Nissi (es decir, El SEÑOR mi estandarte), es el guidón que lo lleva a uno de sus relaciones, dispositivos y actividades pasadas a una nueva vida.

    La obediencia decidida de un discípulo debe ir acompañada de la voluntad de romper los lazos naturales de la vida. Un discípulo debe hacer el acto deliberado de "alejarse de las redes" y continuar moviéndose "hacia la marca del premio del alto llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Fil. 3:14). Naturalmente, a medida que una persona avanza en Cristo, aumentará la distancia entre el creyente y las relaciones y actividades que no están en Cristo. Finalmente, esto causará un conflicto interno entre el hombre nuevo en Cristo y el hombre viejo en el mundo.

    Todos los creyentes enfrentan este dilema. Para algunos, pueden pasar semanas o incluso meses antes de que se les recuerde sus conexiones anteriores, mientras que otros la llamada y el conflicto son simultáneos. Mientras Jesús pasaba por una aldea, vio a un hombre y lo llamó: "Sígueme". La oportunidad de aprender a los pies del Maestro como apóstol se le dio a este extraño. El hombre respondió: "Señor, déjame ir primero y enterrar a mi padre" (Lucas 9:59). La reacción del hombre fue de vacilación al buscar una excusa de su llamado espiritual para cuidar a su padre enfermo hasta su muerte; luego, una vez enterrado, lo seguiría. Jesús respondió al hombre: "Que los muertos entierren a sus propios muertos". A primera vista, parece que Jesús no tenía corazón; no parece entender la ansiedad emocional que tenía este hijo. Por el contrario, Jesús está expresando que una persona no debe permitir que las relaciones falsas o las responsabilidades percibidas retrasen la decisión a seguir. El uso de la palabra "propio" le permite al lector saber que había otros miembros de la familia del hombre que podrían haber asumido las responsabilidades que tenía.

    La invitación para ser un discípulo de Cristo se entrega a aquellos que están fuera de servicio, vidas llenas de drama y confusión, quebrantamiento y adicciones. El mensaje de esta lección es simple; no permita que las obligaciones terrenales (es decir, conexiones sociales, amistades, fracasos, responsabilidades percibidas, entretenimiento, etc.) impidan el progreso espiritual. La muerte de Jesucristo dejó a la humanidad sin excusa. No hay nada más importante que responder al llamado de Cristo y marchar hacia adelante.